Comparativa completa de costos, beneficios y situaciones donde conviene cada opción.
Una de las decisiones más importantes para un profesional argentino es si trabajar en relación de dependencia o como monotributista independiente. No hay una respuesta universal — depende de tu situación.
Como monotributista pagás una cuota mensual fija que incluye impuesto integrado, jubilación (SIPA) y obra social. Las cuotas van desde $25.930/mes (Cat. A) hasta $113.190/mes (Cat. K).
En dependencia, el empleado aporta el 17% del salario bruto (jubilación, obra social, PAMI) y el empleador el 24%. Un sueldo bruto de $500.000 tiene $85.000 de aportes del empleado y $120.000 del empleador.
Flexibilidad horaria y de clientes, posibilidad de trabajar para múltiples empresas simultáneamente, cuota fija predecible independientemente de los ingresos dentro de la categoría, y menor carga burocrática.
Estabilidad laboral, indemnización por despido, vacaciones pagas, aguinaldo (13° sueldo), licencia por enfermedad, y aportes patronales que no salís de tu bolsillo.
El monotributo conviene cuando tenés múltiples clientes, tus ingresos son variables pero en promedio altos, valorás la flexibilidad, o tu empleador te ofrece un plus por ser independiente.
La dependencia conviene cuando valorás la estabilidad, tu empleador paga buenos beneficios (medicina prepaga, bono anual), o estás en una etapa de la carrera donde la protección laboral es importante.
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